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Un peatón que cruza desde México a Estados Unidos en el puerto de ingreso Mesa de Otay se coloca frente a un kiosko biométrico para que le escanee sus características faciales y sus ojos, el jueves 10 de diciembre de 2015, en San Diego. El jueves, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza comenzó a capturar escaneos faciales y oculares de extranjeros que ingresan al país a pie a través de el puerto de la Mesa de Otay. Denis Poroy Foto AP

POR ELLIOT SPAGAT
Associated Press

El gobierno federal comenzó el jueves a hacer escaneos faciales y oculares de los extranjeros que entran a Estados Unidos desde México a través de un concurrido puerto de ingreso, un paso inicial en uno de sus esfuerzos más ambiciosos por rastrear a personas que se quedan sin permiso en el país una vez que sus visas expiran.

Se cree que hasta la mitad de las personas que están en Estados Unidos sin autorización se quedaron después de que sus visas perdieron vigencia, pero la ausencia de un sistema de verificación ha dejado a las autoridades sin un método para identificarlas.

En una iniciativa para modificar eso, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza comenzó a escanear a los extranjeros que entran a pie a través del puerto de ingreso de Otay Mesa. En febrero empezará a recolectar esa misma información de los extranjeros que ingresen a México a través de ese mismo retén.

El período de prueba, que se extenderá hasta junio, ayudará a determinar si las autoridades implementan también esa verificación de extranjeros en todos los cruces terrestres en la frontera de 1.954 kilómetros (3.144 millas) con México. Las autoridades examinarán la precisión de las cámaras.

Desde hace tiempo, el Congreso estadounidense ha exigido que se tomen datos biométricos tales como huellas digitales, imágenes faciales o escaneos oculares de las personas que salen del país, pero esa labor implica enormes desafíos financieros y logísticos, en especial en los cruces por tierra.

El jueves, los extranjeros colocaron sus documentos de viaje en una charola en uno de los seis quioscos del cruce de San Diego y miraron a una cámara colocada a un brazo de distancia. El proceso llevó menos de un minuto. Luego caminaron unos pasos para ser interrogados por un inspector fronterizo.

“Es muy rápido, para nada inconveniente”, dijo Rosendo Hernández de Tijuana, que estaba en un viaje para adquirir herramienta.

El gobierno no ha anunciado detalles sobre cómo serán escaneados los rostros y ojos cuando los extranjeros salgan del país, pero un funcionario dijo que la mayoría no tendrá que dejar de caminar. Los escáneres leerán desde cierta distancia documentos de viaje que traerán un microprocesador integrado y compararán la información con los registros.

“Es básicamente para verificar que la misma persona que vino a Estados Unidos es la misma persona que está saliendo de Estados Unidos”, dijo Joe Misenhelter, director adjunto en Otay Mesa, el cuarto puerto de ingreso de más tránsito en el país el año pasado.

A partir de febrero, los estadounidenses que se dirijan a México a pie usarán un carril aparte en ese cruce de California con escáneres que recolectan información biográfica, incluido el nombre y la fecha de nacimiento, pero no datos biométricos, dijo Misenhelter. No tendrán que detenerse si sus documentos de viaje cuentan con un microprocesador.

Marc Rosenblum, subdirector de políticas de inmigración federales en el Instituto de Políticas de Migración, dijo que el esfuerzo busca corregir “la deficiencia más grande en todo el sistema”.

“Es muy importante” dijo Rosenblum. “Lo que ellos probablemente esperan es que esto pueda ser una verificación rápida de salida que no sea enormemente cara ni que requiera mucho tiempo para ser implementada”.

La verificación biométrica ha generado objeciones de parte de activistas defensores de la privacidad, a quienes preocupa que las autoridades pudieran dar mal uso a la información o la hagan vulnerable al robo de identidad. Jay Stanley, analista de políticas en la Unión Americana de Libertades Civiles, dijo que los escaneos faciales y oculares podrían servir de ejemplo para que otros países hagan lo mismo a los visitantes estadounidenses.

La examinación también ha azuzado las preocupaciones entre los negocios y los viajeros que temen se produzcan cuellos de botella en los cruces ya de por sí congestionados.

“Históricamente hemos controlado nuestras fronteras para las personas que ingresan, no para las que salen”, dijo Jim Williams, ex funcionario del Departamento de Seguridad Nacional que supervisó los esfuerzos para introducir verificación biométrica en cruces fronterizos de 2003 a 2006. “Ha habido falta de infraestructura y falta de inversión”.

Un estudio de 2006 elaborado por el Centro Pew Hispano calculó que entre el 40% y el 50% de las personas que están en el país sin permiso se quedaron después de que expiró el tiempo permitido en su visa, una cifra que en general es aceptada por expertos de inmigración pero que en realidad es notoriamente difícil de definir claramente.

El Centro para Estudios de Migración calcula que más personas se quedaron en Estados Unidos con la visa expirada de las que ingresaron sin permiso al país de 2008 a 2012.

Entre 7.000 y 8.000 peatones cruzan a diario por Otay Mesa desde Tijuana, y ligeramente poco menos de la mitad son ciudadanos estadounidenses, dijo Misenhelter. Varios no objetaron el ser escaneados.

Marta Alicia Castillo, del puerto mexicano de Ensenada, que se dirigía a un casino, dijo que el cruce con el nuevo método no representó ningún problema, pero consideró que los estadounidenses deberían aceptar que México tiene el derecho de exigir información similar de los visitantes si así lo cree conveniente.

“Si uno visita un país extranjero, ellos establecen las normas y uno tiene que obedecerlas”, señaló.

Fuente: http://www.elnuevoherald.com

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