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El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, dijo este jueves que ha pedido al mandatario de Estados Unidos, Barack Obama, la derogación de las leyes que dan beneficios migratorios a los cubanos y que han alentado un masivo flujo de isleños a través de Centroamérica.

“Mientras estas leyes estén en vigor el fenómeno migratorio no se va a resolver. Le pedí al presidente Obama su intervención para tratar que estas leyes se deroguen”, declaró Solís a periodistas durante una gira oficial por la provincia de Guanacaste (noroeste).

El mandatario se refirió así a una carta enviada el miércoles al Gobierno de Estados Unidos, cuyo contenido total no ha sido divulgado por el Ejecutivo costarricense.

“Las leyes que en estos momentos están en vigor en Estados Unidos y que facilitan la llegada de la migración cubana, se han convertido en un anacronismo en un momento en que la guerra fría ha terminado y que los Gobiernos de Cuba y Estados Unidos están haciendo un esfuerzo por normalizar sus relaciones”, expresó Solís.

El presidente costarricense afirmó que normativas como la Ley de Ajuste Cubano se están convirtiendo en un imán que atrae a los migrantes hacia Centroamérica, donde están quedando “atrapados” al no poder continuar su ruta.

La Ley de Ajuste Cubano permite a los inmigrantes de la isla que tocan territorio firme en EEUU quedarse en el país y recibir ayudas sociales, un beneficio que no ampara a ninguna otra población inmigrante.

Esas leyes, según Solís, también provocan “una activación muy grande de las redes de tráfico de personas que se están aprovechando de la mala fortuna de los migrantes”.

En una reunión regional, el martes en San José, la representación de Estados Unidos, país que se encuentra en proceso electoral, dijo que será hasta que haya asumido el poder el nuevo presidente que se considerarán las implicaciones de la ley en cuestión, explicó entonces el vicecanciller costarricense, Alejandro Solano.

En la actualidad unos 3.500 cubanos se encuentran varados en Panamá, de los cuales 2,500 están en la frontera entre ese país y Costa Rica, que les exige visa.

Entre noviembre y marzo pasados Costa Rica extendió visas extraordinarias de tránsito a unos 8,000 cubanos que quedaron varados en su territorio ante la negativa de Nicaragua de dejarles seguir su paso.

Durante esos cuatro meses Costa Rica albergó y brindó ayuda humanitaria a los migrantes, pero en diciembre anunció que su capacidad para seguirlo haciendo se había agotado, por lo que no entregarían más visas a los isleños.

“Hemos pedido a los migrantes cubanos que no vengan a Costa Rica y no permitiremos que ninguno en condición de irregularidad llegue al país. Este es un país generoso, las comunidades han sido consecuentes con la tradición de acogida a personas en necesidad, pero no hay condiciones financieras para seguir ayudando”, manifestó Solís.

El canciller, Manuel González, secundó las declaraciones del presidente al asegurar que Costa Rica “no puede dar más” ayuda a los cubanos.

“Como país fuimos sumamente generosos con 8,000 personas durante cuatro meses. Nunca habíamos tenido tantas personas durante tanto tiempo en tantos lugares. No podemos repetir esa situación”, expresó.

González insistió en la necesidad de que los países comprendidos entre Ecuador y Estados Unidos, así como Cuba, trabajen para encontrar una “solución integral, estructural y regional” al problema.

Miles de cubanos varados en Costa Rica y Panamá desde noviembre se beneficiaron de un programa conjunto con El Salvador, Guatemala y México, que permitió su traslado hasta la frontera con Estados Unidos.

Sin embargo, según el canciller costarricense, “no existe la posibilidad” de que un operativo así se repita.

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